Tras la cuarta rotura de una tubería matriz que surte a Caracas, residentes del casco central de Santa Teresa del Tuy, estado Miranda, exigen la reubicación definitiva del ramal. Entre el luto por un fallecido y 300 viviendas que permanecen en riesgo, la colectividad vive con miedo de que ocurra una nueva tragedia
Ana Ramírez todavía siente el escalofrío de aquel 10 de febrero. Eran las 12:50 p.m. cuando su prima la llamó con la voz quebrada por el susto: «Ana, el piso está llorando».
Era el primer aviso, esa humedad que brota del asfalto y que todos en el sector 3 del casco central de Santa Teresa del Tuy ya reconocen como una sentencia. Cinco minutos después, el pánico se hizo realidad en una segunda llamada: «¡Me estoy ahogando, la tubería se reventó!».
No era una inundación común. Era la furia de una tubería matriz de agua que surte a Caracas, estallando una vez más bajo los pies de quienes intentan dormir tranquilos.
La presión del agua fue tan voraz que esta vez la tragedia cobró la vida de un adulto mayor, mientras que cinco personas resultaron heridas en la intersección de la calle México con Miranda.


Una tragedia anunciada
Aunque el estallido final fue un golpe devastador, los residentes aseguran que no fue falta de aviso; constantemente habían alertado a las autoridades sobre filtraciones y ruidos extraños que provenían de las profundidades del suelo. «Es una bomba de tiempo», dicen.
El 10 de febrero, el agua cubrió casas enteras en segundos, obligando a una evacuación de emergencia por parte de bomberos y Protección Civil.
El balance fue desolador: 50 viviendas inundadas y 5 con pérdida total. Sin embargo, el peligro es mucho mayor: se estima que unas 300 casas están en riesgo inminente debido al debilitamiento del suelo por las constantes roturas.
Para las familias afectadas, el camino ha sido amargo. Si bien algunas familias damnificadas ya fueron reubicadas en apartamentos nuevos, el resto vive una realidad incierta: están «arrimadas» en casas de parientes, esperando una solución que no llega.
«Ya hubo un muerto y cuatro niños casi mueren si no ayudamos a sacarlos. ¿Qué hubiese pasado si los niños estuvieran jugando en la calle?», reclamó ese día un vecino al alcalde del municipio Independencia, Rayner Pulido. «No queremos más política, sino soluciones», acotó.
La cronología del miedo
Ana Ramírez, que vive en la calle López Méndez, recordó que esta es la cuarta vez que la tubería se rompe desde la década de los 90. Así describió la cronología de este desastre:
1998: explosión nocturna que derrumbó casas (luego reconstruidas).
2025: el agua socavó el suelo, detectado apenas a tiempo.
2026: la tragedia reciente con saldo mortal.
Aunque actualmente continúan los trabajos para sustituir los tubos reventados, la comunidad exige una solución definitiva: eliminar la tubería que atraviesa el centro del pueblo y reubicarla por el paso del río Tuy, tal como contemplaba el proyecto original.
Y es que mientras la tubería siga allí, Santa Teresa del Tuy seguirá siendo una ciudad que vive, duerme y reza con miedo. Sus habitantes saben que podrían perderlo todo cada vez que el piso «llora». Lo que piden no es una reparación más, es el derecho a dormir sin el temor de que el suelo estalle bajo sus camas.




Fuente: elpitazo.net






